Por lo regular, todos gateamos antes de empezar a caminar, alrededor de los seis meses un bebé inicia a desplazarse por sí mismo y a ser un poco más autónomo. Es importante destacar que por gateo entendemos la acción de desplazarse de un lugar a otro en cuatro puntos de apoyo.

Hace algunos siglos, se consideraba el gateo como algo imprescindible, desafortunadamente por el ritmo de vida acelerado que vivimos hoy en día toda conducta se exige que sea aprendida de forma inmediata por parte de los padres, es decir, en muchos de los casos se omite el gateo en los bebés y se obliga a andar precozmente.

Primeros pasos

El gateo es imprescindible en el desarrollo neurológico como motriz del bebé, si bien es cierto, cada bebé determina su ritmo de crecimiento y hay bebés que se saltan esta fase, no es alarmante, pero si es primordial que desarrollen y disfruten esta habilidad para el desarrollo físico e intelectual del niño.

Para hacer consciencia de la importancia de gatear, te mencionamos 6 razones para NO evitar esta etapa y estimularla:

  1. Se fortalecen los músculos de brazos, piernas, columna y cuello para cuando el bebé empiece a caminar.
  2. Desarrolla el patrón cruzado de movimiento, es decir, se desarrolla el movimiento del brazo derecho y el pie contrario, e igual con el otro brazo y pie, en cada movimiento. El patrón cruzado es clave en el desplazamiento corporal organizado y equilibrio del niño.
  3. Se desarrolla el sistema vestibular que es el encargado de regular el equilibrio, y el sistema propioceptivo, lo que le permitirá al bebé conocer e identificar la posición y movimiento de las partes de su cuerpo.
  4. Desarrolla la coordinación cerebral ojo-mano, la cual ayuda a llevar a cabo actividades cognitivas futuras como aprender a leer y escribir.
  5. Desarrolla la sensibilidad táctil de los dedos y la palma de la mano, lo cual beneficia a su vez la motricidad fina y a identificar diversas sensaciones o texturas.
  6. Al gatear, se conectan los hemisferios cerebrales y crea rutas de información cruciales para la maduración de las diferentes funciones cognitivas.

Motricidad fina

Hay que perder el afán de que los bebés empiecen a caminar a una temprana edad, motivarlos y darles la oportunidad de que experimenten y disfruten esta etapa para que en un futuro desarrollen con facilidad diversas habilidades motoras como cognitivas (memoria, atención, percepción, etc).

Por: Ma. Italia Méndez Monroy

Colaboradora Urbi Psi Orbi