En el proceso de enseñanza aprendizaje, uno de los elementos didácticos de más rigor y en los que se enfatiza si existió un buen aprendizaje por parte de los estudiantes-participantes, es la evaluación ya que es una determinante para satisfacer el logro de los objetivos educativos planteados.

A palabras de Marveya Villalobos el objetivo de la evaluación es:

“Indica el proceso de la enseñanza y el aprendizaje, permite verificar desde el inicio si las acciones son adecuadas para facilitar el cambio de conducta que se pretende lograr en la persona que aprende”.

Sabemos bien que la evaluación es dirigida hacia quien enseña (docente/capacitador) y a quien aprende (discente/trabajador) y su desarrollo radica en la selección de las estrategias de enseñanza y los productos finales que realizan los aprendices. Estos serán evaluados respecto a criterios e instrumentos de evaluación seleccionados por el docente, es aquí donde comenzaremos a abordar al portafolio de evidencias que no sólo puede reducirse a una acumulación de “datos” y productos de aprendizaje, como es mal visto en muchas críticas a este tipo de evaluación.

En un portafolio de evidencias la evaluación es monitoreada tanto por el docente como por el estudiante, busca tener evidencias de un desarrollo del estudiante respecto a procesos cognitivos: comprensión, análisis síntesis, la interacción con sus pares (trabajo colaborativo), permite observar también si existieron aprendizajes de conceptos, de actitudes y procedimientos.

 

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Puede aplicarse como una heteroevaluación (evaluación del docente hacia el estudiante), coevaluación (evaluación entre pares) o autoevaluación (la evaluación que percibe de sí mismo el estudiante). La aplicación del portafolio puede ser de dos tipos:

  1. Portafolio respecto a habilidades: mide el progreso de habilidades, conocimientos y destrezas específicas de los estudiantes. Desde el comienzo de sus estudios, en el desarrollo de los mismo y al concluir, al principio no es capaz de identificar con plenitud las habilidades que posee, pero conforme va progresando se dará cuenta que tanto adquirió e interiorizó como más significativo en su devenir. En las empresas es aquel expediente que se acumula respecto los cursos a los que va incorporándose el trabajador, se le otorgan constancias, diplomas con valor curricular y que certifican ciertas nuevas habilidades adquiridas durante su proceso laboral.
  2. Portafolio respecto a una materia: Aquí se irán dividiendo de acuerdo a los temas seleccionados por el docente y con la intervención de los alumnos que seleccionaran que temas serán los que desarrollarán durante su proceso de enseñanza-aprendizaje.

 

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¿Qué contiene un portafolio de evidencias?

Debe contener un propósito en otras palabras, el qué se buscará desarrollar en los estudiantes, cómo se llegará a este propósito y a través de qué o de quién se logrará.

Como bien lo describe su nombre contiene las evidencias que son aquellos hechos tangibles que representan su proceso de aprendizaje y su desarrollo de competencias ya sea de corte académico o laboral. Algunos tipos de evidencias son:

  • Armazón: trabajos de corte individual y grupal (documentos de trabajo).
  • Evidencia de cambio conceptual: se guardan de forma gradual algunos trabajos que hacen ver cómo ha cambiado la concepción del estudiante de las ideas abordadas en la clase.
  • Evidencia de desarrollo: Aquí se acumulan aquellos trabajos en los que denota cómo y qué habilidades se adquirieron o desarrollaron.
  • Evidencia de reflexión: aquí el estudiante hace una comparación sobre sus conocimientos adquiridos, si existieron organizadores previos (de qué manera los re-organizó).

 

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Concluiremos diciendo que un portafolio de evidencias puede ser aplicado tanto en instituciones escolares como en organizaciones ya que con este podemos obtener evidencias tangibles y reales de los aprendizajes, habilidades y destrezas que los alumnos y trabajadores adquieren durante su proceso de aprendizaje. Ojo el capacitador/docente no debe perder de vista los objetivos planteados durante su planeación educativa con el fin de satisfacer a sólo un grupo de participantes debe saber escuchar pero llegar a consensos justos y parciales en dónde cada uno de los estudiantes y trabajadores se sienta motivado y orientado a desarrollarse en pro de su crecimiento personal, intelectual y laboral.

 

Jorge Luis Betanzos R.

Colaborador de URBI PSI ORBI.

 

Referencias: Villalobos, M. (2016), Didáctica integrativa y el proceso de aprendizaje. México: Trillas. pp. (200-201).

Argudín, M. (2007). Evaluación: Instrumentos de evaluación centrados en el alumno. Portafolio de evidencias. (Sn. ed.) Recuperado el día 19 de octubre de 2016, desde: http://hadoc.azc.uam.mx/evaluacion/portafolios.htm